Atila, El Azote de Dios
William Dietrich
Ediciones B
415 páginas

Jonás Alabanda o Jonás de Constantinopla, como lo llaman los hunos, pasó de ser el cronista de la misión de paz de la embajada romana en Hunuguri, a rehén y esclavo de una de las esposas de Atila. Él, que toda su vida se preparó en bellas artes para ocupar un importante cargo en la administración, que dejó de lado el arte de la guerra porque siempre se sintió muy torpe para luchar, ahora está obligado a hacerlo a fin de sobrevivir y salvar la vida de su nuevo amor.

Por su parte, Atila siente deseos de luchar, ha pasado un año en el que los ejércitos del tirano no se han movido. Eso es muy malo para “el pueblo del alba”, que dice nunca asentarse en un lugar por mucho tiempo, ni cultivar ni edificar, ya que todo lo que necesitan lo toman de la naturaleza o de los pueblos que arrasan sin piedad. Por eso en su fiesta de festejo de finalización del año, el jerarca hace un llamado a sus tribus para que lo acompañen en su nueva campaña en contra del mundo occidental que tanto aborrece.

Sin embargo hay que esperar a que los astros decidan el momento adecuado para atacar, y cuando ese día llegue, el mundo civilizado de Roma se convertirá en un infinito osario como marca para las futuras generaciones del paso del “Azote de Dios” y sus guerreros.

Pero otro conflicto interior empieza a crearse. Skilla, sobrino de uno de los lugartenientes de Atila, consigue una hermosa mujer romana, después de saquear su ciudad y matar a su padre y prometido. Su rey le promete que le entregará a esta mujer llamada Ilana, si éste muestra valor en la batalla, petición que es muy fácil de cumplir para un huno. Sin embargo, el joven guerrero no cuenta con la llegada de una embajada romana a sus tierras y con el juego del destino que hace que Ilana y Jonás se conozcan y se enamoren.

Esta novela del mismo autor de “El muro de Adriano”, nos trae un impecable relato histórico de las condiciones sociales, políticas y económicas que mantenía por ese momento el Imperio Romano (tanto el de oriente como el de occidente).